Antecedentes

Existe una creciente degradación de la biodiversidad, suelos y aguas en los territorios de montaña de la Zona Central de Chile, pese a crecientes esfuerzos por parte de instituciones públicas y privadas, en los últimos diez años, por revertir el deterioro.

Aún sobreviven numerosas especies y hábitats únicos no sólo para Chile. Se trata de ecosistemas escasos a nivel mundial, y en el caso de los chilenos, poseedores de una importante proporción de especies endémicas. Lamentablemente, por las fuertes presiones sobre esos ecosistemas y especies, varios de ellos se encuentran fuertemente amenazados de desaparecer.

Existen una serie de causas subyacentes a los factores de presión, que no han sido suficientemente aminoradas. Entre ellas: una baja conciencia y sensibilización en la necesidad de proteger la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que esta provee; una escasa regulación que proteja la biodiversidad y promueva el uso sustentable de sus componentes bióticos y abióticos; una débil institucionalidad ambiental a escala local, que controle y fiscalice las intervenciones en el territorio predominantemente silvestre.

La mayoría de la población ignora los servicios que prestan los ecosistemas silvestres que se encuentran en su propia comuna de residencia. No existen regulaciones para el uso del suelo en el área del Proyecto (sólo existen regulaciones para el uso del suelo urbano y agrícola). Aunque los municipios pueden hacer esas regulaciones apoyándose en instrumentos indicativos de instituciones nacionales; al no existir éstas, se ven limitados en sus atribuciones. Eso desincentiva a muchos municipios, siendo pocos los que mediante subterfugios realizan algunas acciones para exigir prácticas amigables con la biodiversidad en sus territorios silvestres y zonas de amortiguamiento. Adicionalmente, hasta ahora, las figuras de fortalecimiento de gestión ambiental local como es el Sistema de Certificación Ambiental Municipal (SCAM), no incluyen exigencias en el ámbito del manejo y conservación de la biodiversidad y servicios ecosistémicos, tema que el proyecto fortalecerá, además de fomentar las figuras Paisaje de Conservación y Comuna Sustentable, esta última en construcción.

En el ámbito del manejo sustentable de suelos y bosques, el fomento e incentivos a las buenas prácticas que permitan minimizar el impacto de las actividades productivas son escasos o insuficientes para lograr su conservación. Al mismo tiempo, estos incentivos suelen no ser focalizados, por las entidades responsables, allí donde los procesos degradativos de los ecosistemas los hacen más necesarios. A su vez, existen incentivos perversos, como entrega de subsidios a proyectos agrícolas que se instalan en laderas de cerros, normalmente sustituyendo vegetación natural, lo que minimiza las posibilidades de conservar áreas de biodiversidad relevante. Es así como el Proyecto busca contribuir a aminorar esas causas subyacentes del deterioro de tierras, especies y ecosistemas provenientes de los sectores agrícolas, ganaderos, minería y turismo principalmente.

El perfil del Proyecto mencionado, fue elaborado por el Ministerio del Medio Ambiente y la agencia PNUMA, y aprobado en junio del 2013 por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF en su sigla en inglés).

Dada esta aprobación, desde septiembre de 2013 hasta septiembre de 2014, da lugar al proceso de elaboración del Proyecto en detalle, para dar inicio a su ejecución en septiembre del año 2016.

Esta iniciativa tendrá un periodo de ejecución de 5 años (2016-2021), con un financiamiento estimado de US$5.7 millones por parte del Fondo Mundial para el Medio Ambiente y US$27 millones como co-financiamiento de distintos actores nacionales involucrados.

» Siguiente: Objetivo